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Aquí iré ponindo mi diario virtual. / Here i put my virtual Diary ;)

sábado, 14 de noviembre de 2015

A mi amor



Hijrat, Ta pohigy che za somara mena laram ta sara za ma mena Emoticono heart Ta za ma da badan naem ghary ye. Har wakhatza Afgani badali awram, ta me yad ta raze. Za tata zarorat laram.Ta pohigy che za somara mena laram ta sara za ma mena.

Soñar con hacer manualidades con otra presona.

Anoche soñe que hacia manualidadse con una persona mas:



Si en tu sueño te ves haciendo manualidades es por que te apetece hacer cosas nuevas y encontrar algo que te motive, para ti ese es tu sueño y no sabes cómo hacerlo para que se te cumpla. (Pues la verdad es que sí es: quedarme con mi pareja sin viajar tanto y tener una estabilidad para poder formar una familia en halal)
Si en tu sueño ves como hace otra persona manualidades es por que eres una persona envidiosa, siempre intentas tener lo que tienen los demás y no te apañas con lo que tú tienes, siempre buscas mas. (No se si sera este caso yo tambien estaba haciendo manualidades, envidiosa? creo que no xD)

Cuando en tu sueño ves que estas en una clase donde todo el mundo está haciendo manualidades es por que eres una persona muy amigable y a la gente le gusta estar a tu lado. (solo somos dos personas,amigable si lo soy, intento dar lo mejor de mi).
Transmites tranquilidad y calor y eso hace que la gente quiera estar a tu lado para estar bien. (Soy una chica muy tranquila)



lunes, 28 de septiembre de 2015

Gran mañana :)


  1. Esta mañana tuve la oportunidad de conocer en primera persona junto a mi pareja a la protagonista y a su marido , del libro "Un burka por amor" y la verdad ambos muy majos, y desde que vi la peli y leí el libro, tenía ganas de conocerla para saber poco más de su historía (mi pareja también es afgano). Meriem, muchas gracias por esta mañana. El marido de  ella habla perfecto el  español y el mallorquin super bien :)

sábado, 26 de septiembre de 2015

Reflexion de ser un "refugiado"

Tienes 29 años, una mujer, dos hijas y un trabajo. No vives mal. Puedes incluso permitirte algunos lujos y vives en una casita en la ciudad.
De pronto la situación política de tu país cambia y unos meses más tarde tienes a unos soldados plantados delante de tu casa. Y delante de las casas de tus vecinos.
Dicen que si no luchas por ellos, te disparan.
Tu vecino se defiende.
Un tiro. Ya está.
Escuchas como un soldado le dice a tu mujer que abra bien las piernas.
No sabes como, consigues librarte de los soldados por esa vez y pasas media noche reflexionando sobre ello.
De repente escuchas un impacto. Tu casa ya no tiene salón.
Corréis fuera y veis que toda la calle está devastada.
No queda piedra sobre piedra.
Metes a tu familia en casa y corres al lugar en el que estaba la casa de tus padres.
Ya no está. Tus padres tampoco.
Rebuscas y descubres un brazo con el anillo de tu madre en el dedo. Del resto de tus padres no encuentras ni rastro.

"¡Pero si estos que buscan asilo viven rodeados de lujos! ¡Smartphones, ropa de marca y esas cosas! ¿No?"
Ya no piensas más. Corres a casa y gritas: tu mujer debe vestir a las niñas. Coges una bolsa pequeña, ya que no podéis cargar más durante la huída, y metes lo indispensable. Solo caben dos mudas por cabeza en la bolsa.
¿¿Qué te llevas??
Probablemente no volverás a ver tu hogar nunca más.
Ni a tu familia, ni a tus vecinos, ni a tus compañeros de trabajo...
¿Cómo vas a mantenerte en contacto con ellos?
Inquieto, tiras tu smartphone junto con el cargador en la bolsa.
Junto con las dos mudas por cabeza, un poco de pan y el peluche favorito de tu hija pequeña.

"Pueden costearse el viaje. ¡Pues no serán tan pobres!"
Como se veía venir, habías reunido hasta el último céntimo que tenías, para emergencias.
Gracias a tu relativamente bien pagado trabajo has ahorrado algo.
El viaje cuesta 5.000 euros por cabeza.
Tienes 15.000. Si tienes suerte, vais todos. Si no, te tienes que separar de tu mujer.
La quieres y rezas por que os lleven a todos.
Si no antes, ahora estás completamente arruinado y no tienes nada. Sólo a tu familia y la bolsa.
La huida hasta la frontera del país dura dos semanas a pie.
Tienes hambre y hace una semana que apenas has comido nada. Estás débil, exactamente igual que tu mujer. Pero lo importante es que las niñas tengan bastante.
Se pasan llorando las dos semanas.
La mitad del tiempo tienes que llevar a tu hija pequeña en brazos. Sólo tiene 21 meses.
Tras dos semanas, llegáis al mar.
En mitad de la noche os cargan en un barco junto a cientos de otros refugiados.
Tienes suerte. Toda tu familia puede subir a bordo.
El barco está tan lleno que amenaza con volcar.
Rezas por que no os ahoguéis.
La gente a tu alrededor llora, grita.
Unos niños han muerto deshidratados.
Los contrabandistas los tiran por la borda.
Tu mujer está sentada apáticamente en una esquina. Hace dos días que no bebe nada.
Cuando se ve la costa, os reparten en botes.
Tu mujer y la pequeña en uno, la mayor y tú en el de al lado.
Os exhortan a permanecer en silencio, para que nadie os oiga llegar.
La mayor lo entiende.
La pequeña en el bote de al lado no. No para de llorar.
Los demás refugiados se ponen nerviosos. Le dicen a tu mujer que haga callar a la niña.
No lo consigue.
Uno de los contrabandistas coge a tu hija, la arranca de los brazos de tu mujer y la tira por la borda.
Tu saltas inmediatamente a por ella, pero no consigues verla.
Nunca más.
En tres meses hubiera cumplido dos años.

¿¡Todavía no tienes suficiente?! ¿Aquí lo tienen muy fácil y se les da todo hecho?
Ya ni te explicas como tú, tu mujer y tu hija mayor habéis conseguido llegar al país que os ha acogido.
Todo está como entre algodones. Tu mujer no ha vuelto a hablar desde la muerte de vuestra hija.
La mayor lleva desde entonces el peluche de la pequeña bajo el brazo y se muestra completamente apática.
Tú debes aguantar. Casi habéis llegado al punto de acogida.
Son las diez de la noche. Un hombre, cuyo idioma no hablas, os lleva a un pabellón con camas plegables.
Están unas pegadas a las otras. Hay 500.
En el pabellón el ambiente es pesado y ruidoso.
Intentas orientarte. Entender que quieren de ti las personas que están ahí.
Pero realmente a penas te tienes en pie.
Realmente casi deseas que te hubiesen disparado.
En lugar de ello, sacas tus pertenencias.
Sólo dos mudas por cabeza, y tu smartphone.
Y entonces pasáis la primera noche en un país seguro.
A la mañana siguiente os reparten ropa.
Incluso hay ropa de marca entre las donaciones. Y un juguete para tu hija.
Recibes 140 euros. Para todo el mes.

“¡Si aquí están seguros! ¡Deberían alegrarse!”
Fuera, en el patio, vestido con tu ropa nueva, levantas tu smartphone y buscas cobertura.
Necesitas saber quien sigue con vida en tu ciudad.
Entonces pasa un “ciudadano preocupado” y te regaña.
No entiendes por qué. Entiendes algo de “¡vuelve a tu páis!”.
Fragmentos de “smartphone” y “dártelo todo hecho”.
Alguien supo traducirlo.

Y ahora dime: ¿qué sientes y qué tienes?
La respuesta a ambas preguntas es: “¡NADA!”
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Fuente: Tina Beckmann
Traducción: PY
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Copiado de: Sonja Saur Photography